lunes, 13 de marzo de 2017

LA BELLA Y LA BESTIA: HOY -CASI- IGUAL QUE AYER

El otro día mirando en la tele La Sirenita me quedaba asombrado de lo rudimentaria que resulta ahora la animación original, cuando en su día nos dejó boquiabiertos de asombro en las salas de cine, tanto como lo hizo el espectacular plano de la sala de baile en la versión original de Disney de esta película.

Ese inevitable paso del tiempo y adelanto tecnológico, más otras razones de marketing son las que ha llevado a esta nueva versión con actores reales y nuevas tecnologías de animación 3D, repitiendo varios de los legendarios planos de la original.


Para ser un enamorado de la versión original y esa época de la animación Disney tengo que decir que esta  es una digna actualización de la misma, con el añadido de un precioso diseño de escenarios y vestuario, tanto para la aldea como para el castillo de la Bestia, y la participación de un all-star casting de actores que en su mayoría solo descubres al final, cuando se "desencantan".


Sin duda el gran hallazgo de esta versión es el personaje de LeFou, reconvertido en un gracioso y provocador gay que de tonto no tiene un pelo, sobre todo comparado con Gastón, quien no sabe ver que su amigo bebe los vientos por el.

Un personaje que en Rusia no se han tomado muy bien, considerándolo propaganda homosexual y prohibiendo que los niños de ciertas edades vean la película.


A su lado el Gastón de Luke Evans pierde todo el protagonismo, y más aún, resulta antipático y siniestro, saliéndose bastante del tono del resto de la película.

Y es que no se puede ir metiendo mano a un clásico, poniendo y quitando, sin acabar alterando el equilibrio original.


Lo cual nos lleva a que -para justificar la nueva versión- se han añadido bastantes escenas nuevas y algunas canciones que supongo proceden del musical de Broadway.

La mayoría son de agradecer, como el impresionante baile en la corte del príncipe al principio, pero alguna hay, como la del pasado de la familia de Bella, que no hace más que entorpecer la impecable -ahora nos damos cuenta- narración original.


Por supuesto, como gran parte del público ya desconoce los dibujos originales, seguro que el conjunto les resulta mucho más homogéneo que a los espectadores originales, a quien los añadidos nos  recuerdan en lo superfluo a los que Peter Jackson inventó para hacer interminable EL HOBBIT.


En cualquier caso sigue siendo un gusto corear las canciones y admirarse del mágico mundo tras la pantalla, incluso ahondar en la parábola que nos muestra TODO UN MUNDO RECREADO, una realidad alterada, hechizada y menguada por un "Pecado Original".

Domemos pues nuestras Bestias antes de que caiga el último pétalo...

PS; Además que una peli con Obi-Wan, Gandalf y el Prof. Restein muy mala no puede ser...